Compras, compritas para Navidad

Como ya comentamos en un post anterior, estamos en unas fechas especiales, se acerca la Navidad. En esta ocasión vamos a tratar la “adicción a las compras”.

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A nosotras, nos encanta ir de compras, pasear, mirar las tendencias de moda, pero tenemos que diferenciar: ” una cosa es comprar cuando necesitas, mirar escaparates, controlar el deseo y diferenciar necesidad, capricho, de adicción”

En la adicción, no podemos controlar el impulso de ir a comprar, lo hacemos de manera incontrolada, adquirimos objetos inútiles, superfluos. La gratificación deriva, más que de la utilidad de los productos, del propio deseo de comprar. Es en este caso, este consumo no planificado, que muchas veces excede de las posibilidades económicas y lleva a la persona a una prodigalidad en el gasto. De hecho, los derroches de dinero facilitan conductas de morosidad que están asociadas a este tipo de problema (Rodríguez et al., 2001) 

En estos casos, se compra por comprar, en exceso, los objetos adquiridos son innecesarios y aunque seas consciente de ello, no puedes refrenar el impulso. Imagínate que pasas por la puerta de un centro comercial y no entras, sientes un estado de nerviosismo que sólo se calma cuando entras a comprar (Ojo: Síndrome de abstinencia!!!)

Los adictos a las compras se sienten estimulados por el puro placer de comprar, de sacar la tarjeta de crédito y de sentir las bolsas en la mano, así como de recibir la atención de los dependientes. Lo que pone en marcha esta excitación son las ofertas, los escaparates, estrenar algo nuevo… El sentimiento de autoestima y de poder se satisface con esta conducta. Sin embargo, hay una pérdida de aprecio por los productos una vez comprados.

El ciclo habitual de la conducta compradora adictiva es el siguiente:

a) estado de ánimo disfórico (tristeza, ira, nerviosismo);

b) excitación ante las expectativas de comprar; c) adquisición placentera de objetos superfluos;

d) arrepentimiento y autorreproches por el dinero gastado y por la pérdida de control

e) repetición del ciclo para la superación del malestar.

Suele haber intentos de resistir los impulsos, pero suelen ser habitualmente fallidos.

Las consecuencias de la adicción a la compra suelen ser muy negativas: deudas, problemas con la justicia (estafas, hurtos, etc.), ruina, deterioro de las relaciones interpersonales, soledad, divorcio e intentos de suicidio (Clark y Calleja, 2008; Rodríguez, González, Fernández y Lameiras, 2005).

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